miércoles, 31 de agosto de 2016

sexo y dinero


Ayer hable con mi jefe acerca del sueldo. Me dijo que él ya sabía que yo no ganaba demasiado lo cuál no sé si me alegra o me entristece. Es raro, yo estaba tranquilo hasta que la semana pasada me enteré que cierta gente que antes ganaba menos que yo, hoy en día me supera por mucho. Siempre critiqué a los que comparan el sueldo y ahora hago lo mismo.
Pero no sé de qué me sorprendo, siempre estamos comparando. Si las comparaciones se centraran sólo en lo material la cosa no sería tan grave. El problema es que la necesidad de comparación abarca toda nuestra vida. La sensación de lo que comúnmente llamamos felicidad, pero no lo es, es el resultado de la comparación contra cómo estuvimos o contra cómo podríamos estar.  La mayor parte de las veces los resultados resultan desalentadores, porque los recuerdos son perfectos y porque la fantasía nunca tiene defectos.

Por la tarde estuvimos hablando con Patricia acerca de su diario sexual. Me envió por mail un relato de lo que fue uno de los encuentros con el viajante y sólo de leerlo tuve una erección, cosa que a mi edad es casi milagroso. Durante el tiempo que estuvimos juntos nuestro sexo era de lo más normal y ahora resulta ser una máquina de sexo y lujuria. Hablando de comparaciones.

Hablé unos minutos con Olga, pero como dije anteayer, sigue ocupada con su bendita lencería.


martes, 30 de agosto de 2016

va cayendo gente al baile


Fernando lleva más de veinte años de casado con Susana. Él no es un angelito de Dios pero siempre fue muy discreto. Por Susana pongo las manos en el fuego. Sé que Fernando la adora y también sé que es el tipo de mujer con la que no se puede hablar de ciertas cosas. El estúpido ego de las personas.
Hay un momento de la vida en que se llega a una encrucijada, por un lado el camino seguro y frustrante de un matrimonio a medias y por el otro el riesgo de la sinceridad y el elusivo premio de la plenitud. El modelo aceptado de matrimonio es de un matrimonio sin fisuras, pero ese tipo de matrimonios no existe. La esposa de un primo mío decía que lo único que ella exigía era que él vuelva a dormir a casa. No sé si lo decía porque convencimiento o por resignación, pero en cualquier caso era una exigencia realista. Quizá en el fondo se trate de falta de confianza. La confianza también se concibe como todo o nada, otro error terrible. Somos ángeles y demonios y así nos tenemos que aceptar. Es imposible tenerlo todo, si se entendiera eso bajaría la tasa de separaciones de manera dramática.

A la otra secretaria del pool la llamaré Ayleen. Yo no la conocí en sus comienzos pero dicen que ya empezaba a mostrar lo que era. Un tiempo dependió de mí en forma directa. Decía que no le gustaban los mayores pero conmigo iría a la cama. Tiene la costumbre de tirar esos mensajes que sabe que llegarán a destino. Yo ya la había “calado” así que la dejé pasar. Hace un tiempo se puso ciento diez de tetas. Hoy tiene el aspecto de lo que es. Parece mentira que haya hombres que compren ese tipo de mercadería, pero es sabido que los hombres pensamos con la pistola, sino que le pregunten al marido de Olga.



lunes, 29 de agosto de 2016

acercamiento a los hechos


Mi esposa se está viendo con Alejandro, estoy seguro. Desde que se enteró de lo de Olga las cosas cambiaron del día a la noche. Los primeros días fueron irrespirables y de repente todo se calmó.  Dicen que los hombres engañan más pero las mujeres engañan mejor, pero no sé si eso se aplica a nosotros.

Olga tiene problemas con su pareja pero nada que una vida acomodada, vacaciones europeas y una tarjeta sin límites no haga olvidar. Él tampoco la va a dejar. Olga dice que no, pero para mí él también se coge a otras. El tipo es putañero como todo empresario que se precie, supongo que por eso se casó con Olga, las putas tiran. Yo soy para ella una especie de consolador parlante que mantiene porque cree estar jugando a lo seguro. Me eligió sólo porque supone que jamás pondría en riesgo mi matrimonio y por ende tampoco el suyo. Si supiera como están las cosas con mi esposa, aún la llamo así, me dejaría inmediatamente.
Últimamente la estoy viendo menos porque está montando una venta de lencería y eso le ocupa casi todo el tiempo libre.

Patricia es una más de un pool de dos secretarias que atienden a cinco vendedores y tres jefes. Yo soy uno de esos tres jefes y el que menos gana, por cierto. Tiene una historia más o menos rara con un viajante que la usa como esclava sexual, dice ella. El tipo es casado pero parece que a ella le encanta que sea así. Yo le creo porque no tiene caso que me mienta. Es para mí una amiga y yo soy un amigo para ella. Un raro caso en que el fuego no dejó cenizas. Yo no le gusto y ella dejó de gustarme. Está escribiendo una especie de diario porque quiere tener un registro de lo que hace con el viajante. Le pregunté si podía incluirlo en este blog y me dijo que sí, que lo publique donde quiera siempre que no la nombre ni de algún indicio que pueda identificarla.

De mis hijos no voy a hablar, ni voy a dar más precisiones sobre mi vida ni la de ninguna de las personas que aquí nombro.