lunes, 29 de agosto de 2016

acercamiento a los hechos


Mi esposa se está viendo con Alejandro, estoy seguro. Desde que se enteró de lo de Olga las cosas cambiaron del día a la noche. Los primeros días fueron irrespirables y de repente todo se calmó.  Dicen que los hombres engañan más pero las mujeres engañan mejor, pero no sé si eso se aplica a nosotros.

Olga tiene problemas con su pareja pero nada que una vida acomodada, vacaciones europeas y una tarjeta sin límites no haga olvidar. Él tampoco la va a dejar. Olga dice que no, pero para mí él también se coge a otras. El tipo es putañero como todo empresario que se precie, supongo que por eso se casó con Olga, las putas tiran. Yo soy para ella una especie de consolador parlante que mantiene porque cree estar jugando a lo seguro. Me eligió sólo porque supone que jamás pondría en riesgo mi matrimonio y por ende tampoco el suyo. Si supiera como están las cosas con mi esposa, aún la llamo así, me dejaría inmediatamente.
Últimamente la estoy viendo menos porque está montando una venta de lencería y eso le ocupa casi todo el tiempo libre.

Patricia es una más de un pool de dos secretarias que atienden a cinco vendedores y tres jefes. Yo soy uno de esos tres jefes y el que menos gana, por cierto. Tiene una historia más o menos rara con un viajante que la usa como esclava sexual, dice ella. El tipo es casado pero parece que a ella le encanta que sea así. Yo le creo porque no tiene caso que me mienta. Es para mí una amiga y yo soy un amigo para ella. Un raro caso en que el fuego no dejó cenizas. Yo no le gusto y ella dejó de gustarme. Está escribiendo una especie de diario porque quiere tener un registro de lo que hace con el viajante. Le pregunté si podía incluirlo en este blog y me dijo que sí, que lo publique donde quiera siempre que no la nombre ni de algún indicio que pueda identificarla.

De mis hijos no voy a hablar, ni voy a dar más precisiones sobre mi vida ni la de ninguna de las personas que aquí nombro. 

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