lunes, 5 de septiembre de 2016

el último recurso


Ayer nos vimos con Fernando. Me dijo con lágrimas en los ojos que había pensando quitarse la vida. Es normal, ¿quién no pensó en suicidarse alguna vez? Yo lo pensé varias veces pero está visto que no respeté la idea. Es que generalmente no soy de hacer lo que pienso. Como la mayoría, me muevo más por impulsos que por razonamientos. Para mí el suicidio es una salida válida, pero no creo que deba ser la primera opción. Quitarse la vida debería ser el último recurso y no el primero. De ninguna manera me parece una aberración o una locura, como muchos sostienen, yo creo que las cosas hay que mantenerlas mientras tengan sentido y si la vida deja de tener sentido no tiene caso continuar en ella. Es como quedarse hasta el final en una película que te hace entristecer. ¿Para qué? Pero me parece que antes de “dar las hurras” hay que probar alguna que otra cosa a ver si se puede mejorar. Yo comenzaría con algún psicofármaco. Dicen que las depresiones vienen por un déficit de serotonina o algo por el estilo. No estaría mal visitar algún psiquiatra y pedirle que nos “chute” con alguna pastilla milagrosa. Al menos para no morirse tan deprimido. Antes de suicidarme yo me compraría un “chumbo” y haría justicia por mano propia. No estaría mal terminar como un justiciero. Hasta es posible que Dios me reciba con los brazos abiertos. Quizá me compraría una moto, siempre tuve ganas de tener una pero no lo hice porque me da miedo “estrolarme” y quedar tullido, pero si la decisión es partir hay que darse los gustos antes de la despedida.
A los condenados a muerte le permiten elegir qué comer antes de la ejecución. Como, gracias a Dios uno no está en esa situación, además de elegir la comida uno podría agenciarse un book y echarse un buen polvo con alguna top model. No sé, hay muchas cosas que se podrían hacer, la cuestión es tener las ganas y ganas son lo que faltan en esos momentos, por eso yo insisto con lo de los antidepresivos. Ese debería ser el primer paso. En resumidas cuentas, es lo que le aconsejé a Fernando.

4 comentarios:

  1. Debo decir, y lo hago lo más sincera posible, que me gusta mucho leerte... apenas me "asomé" a tu diario, no aguanté el impulso de ir al inicio y leer(te) todo... me he "encontrado" en tantas y tantas frases... pero esto, esto sería para charlar por largo rato.

    Espero tus entradas, y repito, me encanta leer(te)las... un beso.

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  2. Bueno ,está claro que cuando algo nos supera, la ayuda de un profesional siempre viene bien, nos da una versión distinta y otro enfoque... de nuestro problema. La mejor medicina... está en la amistad incondicional, esos recogedores de basura humana o despojos humanos en los que nos convertimos en varias ocasiones a lo largo de nuestra vida.

    Un placer leerte, Alex.

    Mil besitos.

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    1. Yo creo que cuando alguien no ve la salida, es difícil que las palabras ayuden en primera instancia. Sí la entrega incondicional, que lamentablemente sólo pocos están dispuestos a darla. Por eso digo, en serio, que restablecer el equilibrio químico debería ser el primer paso. Aclaro que no soy médico, ni psicólogo, ni nada de eso. Pero soy argentino y los argentinos opinamos de todo, especialmente de lo que menos sabemos.
      Besos y abrazos

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