miércoles, 7 de septiembre de 2016

nadie muere mocho


Supongo que todos saben qué quiere decir "nadie muere mocho", pero puede ser que no. Muy probablemente alguno que lee este blog puede recitar a Shakespeare de memoria y no sabe qué quiere decir esa frase. Yo sé lo que quiere decir y no sé nada de Shakespeare... ni de Beethoven, ni de Einstein, ni de la segunda guerra mundial, ni de la primera, ni de la revolución rusa, ni de la guerra contra el Paraguay, ni nada de esas cosas que hay que saber. Cada uno sabe lo que sabe. "Nadie muere mocho" quiere decir que nadie muere sin que le hayan puesto los cuernos, nada más que eso.

La verdad es que morir mocho o cornudo no me parece relevante. Para comenzar no depende de uno, sino de la pareja. Segundo, hoy en día casi todo el mundo tiene algún affaire por ahí. ¿Está bien, está mal? No sé que decir, para mí es un tema fundamentalmente cultural y lo cultural es cambiante geográfica y temporalmente. Sin ir más lejos, hasta hace un tiempo convivir sin casarse era casi un sacrilegio, hoy casarse es casi una rareza. Antes de juzgar la infidelidad, uno podría preguntarse si la institución matrimonial se ajusta a la evolución, si la poligamia es genética, si los machos tienen instinto cazador y las hembras maternal, y así siguiendo. Hay mil preguntas y hay diez respuestas a cada pregunta. ¡Fíjense qué quilombo! Tal vez mañana salga un estudio sociológico que diga que los infieles son mejores personas que los fieles y en un año se instituye al 6 de agosto como el día universal del infiel, y es feriado. Finalmente, lo usual es lo normal, y lo normal termina siendo lo que está bien.
Uno se lo toma en joda, pero millones de personas fueron/son infelices por no ser infieles, o por serlo. Los mandatos culturales son centrales en nuestra vida. La infelicidad y la insatisfacción personal en muchísimos casos está relacionada únicamente con los acuerdos sociales. Acuerdos que nadie se tomó el trabajo de hacernos firmar pero que debemos respetar.

Lady Di y Carlos de Inglaterra están como fondo de blog porque la Lady no fue una santa y el Carlos tampoco. Si la realeza hace tantas cagadas, ¿qué se puede esperar de nosotros, los mortales?


2 comentarios:

  1. Primero me rio... pero esa risa cómplice, que entiende mucho y dice poco... mi pregunta en los últimos años es ¿que hace más infeliz ser infiel a otro o a uno mismo?

    Besote.

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    1. Creo que a la infidelidad tiene saldo negativo, pero todos somos distintos y también las circunstancias lo son.
      Un beso grande y muchas gracias

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