sábado, 15 de octubre de 2016

convivir con los errores cometidos


Fernando y Susana vienen amenazando con separarse desde hace no sé cuantos años. Como toda pareja va atravesando tiempos mejores y tiempos peores, pero en los períodos turbulentos la idea de la separación asoma intempestiva como una serpiente gigante que aguardó paciente el paso del pequeño velero.
Escuché el término latino “affectio societasis” por primera y única vez hace más de cuarenta años. Es curioso el funcionamiento de la memoria, recuerdo ese término inusual y arrevesado y no recuerdo que desayuné ayer. El profesor de “Instrucción Cívica”, así se llamaba la asignatura que dictaba el Dr. López, consideraba que si desaparecía el “affectio societasis” una sociedad comercial estaba terminada, independientemente de cuánto perdurara en el tiempo. Creo que pasa igual con la sociedad conyugal, cuando se acaba el cariño, el amor, o como prefieran llamar a ese sentimiento raro y hermoso que hace que la vida parezca carente de sentido si el otro no está, la pareja se terminó, aunque sus miembros sigan unidos hasta que la muerte los separe. Yo creo que cuando una persona comienza a pensar sin un pesar excesivo qué haría si dejara de estar con su pareja, esa persona debería comenzar a pensar seriamente en cómo continuar su vida.
Cuando Susana y Fernando hablan con sus respectivos amigos, confiesan que les cuesta demasiado tomar la decisión de separarse. Me llama la atención cuánto peso se le asigna a la voluntad en la toma de decisiones. Sostengo que nadie toma jamás decisiones difíciles. Las decisiones no las toma la parte racional de la persona, esa parte con la que nos identificamos, sino la parte emocional, esa parte inmanejable que todos llevamos dentro y que es la marca el camino a seguir. Una vez tomada la decisión por la parte emocional, le queda a la parte racional ejecutar el trabajo doloroso y encontrar las razones.
Muchas veces estuve tentado a hablar con Fernando, pero me mordí la lengua antes de decir algo que pudiese influirlo, porque jamás olvido que las decisiones pueden ser compartidas, pero las consecuencias son siempre individuales y que luego uno debe convivir con sus errores cometidos.

2 comentarios:

  1. Cuando alguien escribe verdades como puños, no queda más que levantarse después del golpe... y continuar.

    Un beso y buen fin de semana.

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  2. Los amigos están para sostener la vela en épocas de oscuridad, pero no pueden intervenir en cierto temas... sobre todo cuando son de dos.
    Me ha gustado como lo has planteado Alex.

    Mil besitos.

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