martes, 25 de octubre de 2016

el diario sexual de Patricia (2)


Tengo en mi poder varias páginas del diario de Patricia. Me volvió a decir que no tenía problema que lo publique, así que lo hago. Eliminé los últimos dos renglones porque eran más íntimos. No sé.

Ayer por la noche me abracé a Él.
Mirábamos una serie en TV y cuando terminaba el capítulo me dijo de ir a la cama. No tenía sueño y no tenía ganas de ir a la cama...pero era porque tenía ganas de mirar la tele. Él no insistió.
Muchas veces mi ánimo cambia o mi pereza cambia cuando Él me toca.
Eso ya es un hecho.Pero a pesar de que le noté duro como una piedra, Él no quería más.
Hasta que cambió de opinión.
Ayer sentí una nueva sensación. Deseé que durara más pero no supe como decirle que siguiera.
Él sabe como calentarme. Me hace subir encima suyo y me hace cabalgarlo. Hace que le sienta muy adentro, me agarra por la cintura y me empuja hacia abajo. Y Él se mueve y yo busco la manera de sentir más. Y lo siento. Es una sensación magnífica sentir el placer tan explícito. Parece que vayas a terminar, pero no lo haces,pero la sensación es casi la misma.
Me hace bajar y subir de Él muchas veces. Si bajo me la hace chupar. Lo hago con ganas porque me excita notar  su polla mojada de mi. El sabor puede ser muy dulce o puede ser más amargo. Depende de los días. No sé a qué se debe. Pero cuando estoy dulce y puedo probarme a mi misma como si de un helado se tratara en su miembro, es delicioso. Sorbo con desesperación, como Él me dice. Que estoy desesperada. Me arrodillo con la piernas bien abiertas a su lado para que pueda meterme sus dedos mientras yo me deleito teniéndola toda dentro de mi boca.
Cuando vuelvo a cabalgarlo mis pechos ya están muy duros y me restriego contra su cuerpo. O me las toca con fuerza y me aprieta los pezones.
Me encanta esa sensación de dolor.
Ayer me llamó puta muchas veces. Me gusta que me haga sentir así.
En un momento me puso a cuatro patas y me penetró así, agarrándome por el pelo. Diciéndome que así era como me gustaba con las posiciones de puta.
Estuvo embistiéndome. Cada vez más fuerte.  Y sentía su polla dentro de mi, como empezaba a dolerme, como sentía sus ganas de más. Y yo deseaba más...me pegó varias veces en la vulva, un poco más fuerte de lo habitual y luego volvía a penetrarme con intensidad. Se me escapaban gemidos de dolor mezclados con una sensación de sometimiento que me hizo desaparecer unos segundos.
Cada vez era mejor. El dolor y la sensación. Noté que la cabeza se difuminaba, sólo sentía sus embestidas y el calor que me recorría la columna. Y de nuevo la sensación placentera de estar en otro espacio. Pero fue sólo un minuto quizás. Intenso...
Quería decirle que no parara, que siguiera, que quería sentir qué seguía después de esa sensación.


2 comentarios:

  1. Cómo decir? A veces, no es necesaria la palabra... el cuerpo habla, grita... más que la voz.

    Mil besitos, Alex.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Efectivamente, algunas veces el cuerpo toma la palabra y las palabras no son necesarias.
      Un beso grande

      Eliminar