miércoles, 31 de mayo de 2017

el mundo se va al carajo


El mundo se va al carajo. En unos pocos lustros el trabajo va a escasear más que ahora. Las máquinas van a hacer la mayor parte de las tareas que hoy hacen las personas. Igual, si no es por eso, el colapso vendrá por la contaminación del medioambiente, el efecto invernadero, los virus de laboratorio y esas cosas. Las potencias hacen poco y nada para parar el deterioro y para colmo el bueno de Trump dice que ni siquiera va a respetar lo que estaba firmado. Él es más viejo que yo y tampoco va a ver cómo el mundo desaparece. Mientras tanto se coge a Melania y juega a manejar el planeta.
Estos son los momentos en que me alegro que no me queda tanto. Yo también soy egoísta, no se puede esperar otra cosa de mí, pero por lo menos mi egoísmo no jode a nadie.


sábado, 13 de mayo de 2017

¿Cuándo se termina un blog?


Un blog se termina cuando se terminan las ideas, las ganas de escribir, las cosas qué decir. Que tenga o no seguidores es lo de menos.



jueves, 27 de abril de 2017

Me estoy aputosando


En mi otra vida sigo una gran cantidad de blogs de gente que no me gusta. ¿Por qué los sigo? Supongo que es porque me gusta lo que dicen y porque escriben con continuidad.
Lo que no me gusta de esa gente es su soberbia. Tan soberbios que más de una vez llegué a pensar que lo estaban haciendo a propósito.
Uno de esos blogueros a los que me refiero acaba de anunciar que deja de escribir. Su última entrada fue igual de soberbia que las otras, o hasta más. Hablaba en ella de dejar a lectores huérfanos (de su saber, agrego yo), daba a entender la importancia del aporte que les había hecho durante los años en que publicó, y se quejaba de no haber recibido el feedback que su esfuerzo hubiese merecido, etc., etc., etc. Se despidió como se hubiese despedido Cervantes o Shakespeare si ellos también hubiesen sido soberbios. Tanto me fastidié al leerlo que abrí el Word y escribí veinte renglones de respetuosas descalificaciones. Después de leer y releer lo que había escrito decidí dejar solamente la parte que decía que el mundo no sería igual sin su blog. Yo esperé que me puteara o bien me ignorara, pero no, el hombre se tomó en serio lo que le había comentado y respondió con fingida sorpresa. Creyó que podía haber alguien que pensara que su blog era así de importante. Sinceramente me entristecí al leerlo. Su soberbia, lejos de molestarme como las otras veces me dio mucha pena y me arrepentí de haber sido tan irónico. Está claro que me estoy aputosando